La conducción asistida hace que nos “relajemos” peligrosamente al volante

A todos nos ha sucedido: conducir con un viejo coche hace que, de alguna manera, extremes más las precauciones en situaciones de riesgo potencial: las curvas las tomas más despacio, aumentas instintivamente la distancia de seguridad… Y por el contrario, si llevas un flamante vehículo de lujo es más fácil confiarse en exceso estando seguros de que la tecnología y la estructura del vehículo nos mantendrán a salvo. En este caso, es más fácil asumir riesgos innecesarios. A este extremo acaba de llegar la Comisión de Ciencia y Tecnología del parlamento británico en un informe dedicado en exclusiva a los vehículos autónomos y la conducción asistida.

Bajo el título de "¿Representan los vehículos autónomos y asistidos el futuro?", los miembros de la comisión han analizado el impacto de este tipo' de vehículos en la manera de desplazarnos, y en especial, sus consecuencias en el sangrante asunto de la seguridad vial. La comisión destaca que este tipo de coche al final salva vidas, en especial eliminando el factor humano que está detrás de la mayoría de los accidentes. El equipo ha clasificado los vehículos de 0 a 5, siendo el 0 el que carece por completo de ningún tipo de asistencia, y 5 el completamente autónomo.

Pues bien, el equipo ha calificado como "muy peligrosa" la situación de los coches que se encuentran en la mitad, es decir, los que cuentan con sistemas de conducción asistida. La comisión se refiere a los coches que pueden conducir autónomamente de forma parcial, pero que en momentos puntuales es todavía necesaria la intervención humana (por ejemplo, el Autopilot de Tesla). En estos vehículos el conductor tiende a relajarse confiando en que la tecnología resolverá todos los asuntos, pero cuando esto no es así y surge una situación de emergencia, estos conductores están menos preparados para resolverla.

El estudio pone un ejemplo muy llamativo que justifica esta explicación: el conductor de un vehículo asistido tarda seis veces más en pisar el pedal de freno en una situación de emergencia que el que gobierna un coche convencional. Sin embargo, el balance final del informe es claramente positivo hacia los vehículos autónomos: "podrían hacer que nuestras carreteras fueran más seguras y fáciles de circular", concluyen.