Cerrar círculos: la victoria silenciosa del Apple Watch va más allá de los números

Cerrar círculos: la victoria silenciosa del Apple Watch va más allá de los números

La importancia del Apple Watch va más allá de los números del mercado, reside en los números de cada uno: los que te obligan a levantarte del sillón.

Uno de los protagonistas del evento especial de Apple, en el que conocimos el esperado iPhone X, fue sin duda el Apple Watch. Y no tanto el Apple Watch, sino los protagonista que dieron fuerza al smartwatch. Personas reales, como tú y como yo que, en una serie de cartas abiertas a Apple, contaron su historia con el Watch y que puedes ver sobre estas líneas en uno de los vídeos que sirvieron de apertura la presentación del Apple Watch Series 3.

Apple no ha llegado a convertirse en el mayor fabricante de relojes del mundo por vender un dispositivo fancy. Pese a que creencia general, más que extendida, de que el reloj de Apple no es más que un accesorio para el iPhone, la compañía ha demostrado, con las poquísimas iteraciones de su reloj, que el Watch tiene algo más de estilo, moda y lujo. Que oculta algo más que un simple objeto de moda.

No es extraño que Apple haya virado las posibilidades de su reloj hacia la actividad física. Al final, si miramos en retrospectiva, los dispositivos de Apple han terminado de una forma u otra en convertirse en catalizadores de estilo de vida. En agentes de cambio. A estas alturas hablar del iPhone como agente de cambio es poco necesario: tanto en la industria como en la sociedad ha supuesto un transformación, quizá más rápida que la del Watch, del comportamiento de los consumidores.

En su forma, el Watch también es un catalizador. Un cambio en los estilos de vida que ha supuesto que un buen grupo de usuarios cambien sus hábitos de vida. Pequeñas motivaciones, pequeños pasos. Apple nunca ha sido una compañía de grandes revoluciones, sino de pequeñas victorias de las que ganan guerras. De portadas echando por tierra sus productos a portadas dos años después reclamando el trono del cambio. Quién querría pagar 500 dólares por teléfono sin teclado ¿verdad?

Sus revoluciones son en retrospectiva. Uniendo los puntos hacia atrás como decía Jobs. Por eso las motivaciones que genera el Apple Watch en las personas sedentarias son capaces de cambiar hábitos de vida. De hacer que consumidores que odian el deporte lo integren en su día a día. De hacer lo posible para llenar los círculos. De dar herramientas, sencillas, para cambiar conductas. Nada de grandes cambios, tres anillos y un punto de verde. Los deterministas tecnológicos seguro que tienen una opinión mucho más amplia sobre la relación entre tecnología y sociedad y su complejidad, circular y simbiótica.

Pero lo que es innegable es que, bajo el sustrato del marketing y los vídeos promocionales, Apple ha conseguido con el Watch un punto de inflexión en la vida de muchas personas, en su salud y sus hábitos de vida. Cualquiera que haya usado el reloj de Apple es consciente de sus capacidades de seguimiento de la actividad y la salud. El error es mirar el Apple Watch bajo el prisma del resto de smartwatches del mercado. Juega en otra liga en la que la sencillez de la implementación de Apple es el verdadero motor de cambio. Los pequeños logros. De nuevo, los círculos.

Apple ha conseguido con el Watch lo que llevan años intentando los líderes del mercado de las pulseras de actividad: una forma divertida y adictiva de mantenerse motivado. Divertida y adictiva. De nuevo, pequeños hitos convertidos en grandes victorias. Como todo. necesita algo de tu parte; pero inconscientemente es un catalizador suficiente para ser un gamechanger. Cerrar los círculos cada día. Y superarte a tí mismo, de eso va la película. Y mirar a un futuro en el que un reloj de pulsera pueda salvar vidas en tiempo real. Para eso está la tecnología.